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Episcopal
Charities Because We Care
by Bishop James M. Stanton
n
1949, the Diocese of Dallas organized the Episcopal Mission of Dallas
at the Church of the Incarnation. The name of this entity changed
sometime later to Episcopal Community Service. ECS continued well
into the 1960s.
The work of the Episcopal Community Service was expansive. Some
of its efforts included establishing St. Augustine mission; raising
money and providing ministry for several charities; erecting a chapel
and parish hall at St. Augustine; opening a resale "opportunity
shop" at N. Ewing Street; providing religious services to Glen
Acres, a home for unwed mothers in Irving; visiting and providing
services to prisons; and opening and operating
St. Jude House, a rehabilitation center for alcoholics.
On June 12, 1957, Episcopal Community Service became "Episcopal
Charities of Dallas," approved at the diocesan convention.
In the 1980s, Episcopal Charities disappeared as a separate work,
and diocesan giving to outreach was transferred to the diocese's
annual budget.
Today, the diocese is at work to bring new life to the concept
of Episcopal Charities. Our 2006 convention authorized the re-formation
of that entity. I believe it will be instrumental in supporting
the four components of the diocese's strategic plan:
One Church
fostering a sense of unity, collaboration,
and partnership among churches within
the diocese
Mission oriented
ministering to those in need, as Christ taught us
Developing leaders
equipping and empowering clergy and lay leaders for ministry in
their communities and the world
Resources allocating
resources to promote partnerships between churches and community
service organizations, and building ministries and programs initiated
by church-to-church collaborations
Under Bishop Suffragan-elect Paul Lambert's oversight, a committee
has formed to renew and organize the Episcopal Charities of Dallas,
and the executive council approved a recent request for Dabney Dwyer
to assist as a consultant.
The Episcopal Mission's 1949 mission statement still holds true
today, in 2008.
To provide a means whereby the Christian
social consciousness of all Episcopalians might be turned into
Christian action in the meeting of social needs of the people
within the Diocese of Dallas.
Representatives from various churches within the diocese will make
up the committee, which will develop and present a detailed plan
of action to the convention in October.
I have suggested the following components of the plan:
1. Proposed immediate start-up actions this will involve
being familiar with our own history of outreach, developing a theological
foundation for this effort, and identifying and understanding existing
outreach efforts in and among our parishes and missions.
2. Long-term implementation strategies this will involve
assessing and identifying particular needs and potential partners
for social outreach, evaluating and planning education and training
events, and working together with other agencies and outreach efforts
in our communities.
3. Collaboration we want to bring representatives from our
churches together to share experiences and expertise and look at
ways we can do outreach and social service better. We have had great
success working together for world missions. Now, we need to do
this locally.
4. Resource development and allocation - ministry requires resources.
Consequently, the committee will look at best practices for raising
and allocating funds to meet outreach priorities. Of course, all
of the work of the Episcopal Charities will need constant evaluation
in order to insure that our goals and efforts match and are effective.
The name, "Episcopal Charities Because We Care,"
points back to our past as well to our present. Even up to this
very day, the diocese has had a long and effective history of outreach
and service. We do this because we care about our communities and
neighbors. And we care because God cares!
Caridades
Episcopales Porque nos Importa la Gente
por Obispo James M. Stanton
n
1949, la Diócesis de Dallas organizó La Misión
Episcopal de Dallas en la Iglesia de la Encarnación. El nombre
de este ente se cambió luego de un tiempo a Servicio Comunitario
Episcopal. SCE continuó hasta mediados de los 1960.
El trabajo de Servicio Comunitario Episcopal era expansivo. Algunos
de sus esfuerzos incluían el establecer de la misión
San Agustín; recaudar fondos y proveer ministerio a varias
caridades; construir una capilla y un salón parroquial para
San Agustín; abrir una tienda "de oportunidades"
para vender cosas de segunda mano en la N. Ewing Street; proveer
servicios religiosos Glen Acres, un hogar para madres solteras en
Irving; visitar y proveer servicios aprisiones; y abrir y operar
Casa San Judas, un centro de rehabilitación para alcohólicos.
El 12 de junio de 1957, SCE llegó a ser "Caridades
Episcopales de Dallas," aprobado ante la convención
diocesana. En los años 80, Caridades Episcopales desapareció
como un trabajo separado, y las obras caritativas de la diócesis
pasaron al presupuesto anual de la diócesis.
Hoy día, la diócesis va trabajando para prestar vida
nueva al concepto de Caridades Episcopales. Nuestra convención
de 2006 autorizó la re-formación de tal ente. Creo
yo que será un instrumento clave para apoyar los cuatro componentes
del plan estratégico de la diócesis:
Una Iglesia fomentar
un sentido de unidad, colaboración, y sociedad entre las
iglesias de
esta diócesis
Orientación misionera
ministrar a los necesitados como Cristo nos enseñó
Desarr ollo de liderazgo
equipar y dar poder a líderes entre el clero y los
laicos para ministerio en sus comunidades y en el mundo entero
Recursos proveer
recursos para promover colaboraciones entre iglesias y organizaciones
de servicio en sus comunidades y desarrollar ministerios iniciados
por colaboraciones de iglesia en iglesia
Bajo la supervisión del Obispo sufragáneo-electo
Paul Lambert, se ha formado un comité para renovar y organizar
las Caridades Episcopales de Dallas, y el concilio ejecutivo aprobó
una petición de Dabney Dwyer para ayudar como consultante.
La declaración de misión de la Misión Episcopal
de 1949 sigue aún vigente hoy en 2008.
Proveer recursos mediante los cuales
la consciencia social cristiana de todos los episcopales se convierte
en acción para realizar las necesidades sociales del pueblo
dentro de la Diócesis de Dallas.
Representativos de varias iglesias de la diócesis formarán
el comité, el cual desarrollará un plan de acción
detallado para presentarlo ante la convención en octubre.
He sugerido que el plan tenga los siguientes componentes:
1. Propuestas acciones de lanzamiento esto debe incluir ponernos
al momento respecto a nuestra propia historia de servicio al prójimo,
el desarrollo de una base teológica por este esfuerzo, y
la identificación y comprensión de esfuerzos de servicios
sociales ya vigentes en nuestras parroquias y misiones o entre ellas.
2. Estrategias de implementación de largo plazo esto
debe incluir la identificación y la valorización de
necesidades y de socios en potencia para acción social, la
valorización y planificación de eventos para educación
y entrenamiento, y el trabar junto con otras agentes u esfuerzos
de asistencia social en nuestras comunidades.
3. La colaboración queremos reunir a representativos
de nuestras iglesias para compartir sus experiencias y su pericia
y para estudiar maneras en las que podemos mejor realizar ministerio
al prójimo y servicios sociales. Hemos tenido gran éxito
en trabajar juntos para misiones alrededor del mundo. Ahora hemos
de hacerlo localmente.
4. Desarrollo y distribución de recursos el ministerio
requiere fondos. Consecuentemente, el comité examinará
las mejores prácticas para recaudar y distribuir fondos para
alcanzar las prioridades para ministerio al prójimo. Por
supuesto, toda la labor de las Caridades Episcopales precisarán
valorización constante para asegurar que nuestros esfuerzos
coordinen con nuestras metas y que sean eficaces.
El lema, "Caridades Episcopales Porque nos Importa
la Gente," señala tanto nuestro pasado como nuestro
tiempo presente. Hasta este mismo momento, la diócesis ha
mantenido una historia de ministerio al prójimo y de servicio
bien eficaces. Hacemos esto pues nos importan nuestras comunidades
como también nos importan nuestros vecinos. ¡Y ellos
nos importan, porque a Dios Le importan!
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